La frontera sugiere un tercer paisaje. Un espacio territorio que se constituye desde lo inasible y que emerge intencionalmente desde una geografía nunca pre-nombrada. La Frontera se funda desde la mezcla de lo propio y de un otro, para así transformarlo en ese borde confuso que no admitirá jamás pronombres posesivos.

Es la superación de una concepción dualista o dicotómica entre dos culturas, transformándose en un biósfera densa de puras hibridaciones. Formas y prácticas separadas se recombinan formando nuevas formas y nuevas prácticas. Ya no es posible hablar en términos de culturas, todo lo que aflora es intercultural, y ésta, habilitadora de  los encuentros más improbables. Costumbres, lenguas, modas y economías se acompañan junto a una visión particular del horizonte. La melange por excelencia.

Sin centro ni periferia, la frontera es frontera. Una institucionalidad cultural que en su camino se tropieza con maneras de hacer y pensar locales, y que refuerzan en su combinación, la expresión de lo global, lo regional y lo micro regional. La Frontera no permite hablar del Estado-Nación como único camino organizacional.

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Por primera vez en la historia, la mayoría de los bienes y mensajes que se reciben en cada nación no se han producido en su propio territorio, no surgen de relaciones peculiares de producción, ni llevan en ellos, por lo tanto, signos que los vinculen exclusivamente con regiones delimitadas. Proceden, en cambio, de un sistema transnacional, desterritorializado, de producción y comunicación (García Canclini, 1994, 9).

 

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Este estado híbrido no significa tampoco un desconocimiento de la desigualdad. Lo desigual convive, o lo que es mejor, es parte de la Frontera, permitiendo la diversidad y escapando a la uniformidad y estandarización. No hay monótono en la frontera, ya que es un sin fin de nuevas configuraciones productos de un cronotopo particular de flujos de intercambio diversos.

Por ésta última razón es posible referir a la frontera como un intersticio social. Un espacio para las relaciones humanas que sugieren posibilidad de otro tipo de intercambio que el mero y hegemónico económico.